Eventos del SITEAL

Políticas TIC en América Latina. Los desafíos para la igualdad de género.

Conversación entre María Teresa Lugo, Isabel Pavez y Néstor Bercovich.

El 8 de abril de 2016, en el marco de los Eventos del SITEAL 1, María Teresa Lugo coordinadora de Proyectos TIC y Educación del IIPE, junto a Isabel Pavez 2 y Néstor Bercovich 3, conversaron acerca de las oportunidades que varones y mujeres tienen para ejercer sus derechos en la cultura digital y el modo en que el acceso a las TIC se vincula con el desarrollo de las potencialidades de las mujeres y las niñas en América Latina y el Caribe 4.

 

María Teresa Lugo: Bienvenidos a todos y a todas al evento sobre género y TIC. Durante esta hora y media intentaremos dilucidar tendencias, algunas situaciones paradojales y ofrecer un panorama sobre la brecha digital de género, un tema aún invisibilizado en las agendas de los países de América Latina. 

Isabel Pavez: Lo primero que me gustaría destacar es que la inclusión digital es un proceso multidimensional y complejo en el que están involucrados aspectos económicos, sociales y educativos. Cuando hablamos de tecnología, de acceso a computadoras, a internet, a celulares estamos hablando de cuestiones muy compenetradas con el día a día de las personas. Por eso es tan relevante cuando encontramos que hay grupos sociales que están quedando en desventaja. Estas desventajas no solo refieren al acceso, son desventajas que cambian en el tiempo, a veces son desventajas de acceso, a veces son desventajas en el desarrollo de habilidades. La inclusión digital abarca muchos temas. 

Considerando la bibliografía sobre el tema y mi propia experiencia profesional observo que hay al menos cuatro aspectos que inciden en la relación que las niñas y mujeres establecen con las tecnologías 5:

1. El primero está muy relacionado con la construcción social de género. Esto ocurre también en otros países, por ejemplo los europeos. Se trata de la construcción de la niña y de la mujer, qué es lo que se espera en términos de género, las responsabilidades, los estereotipos. Por ejemplo, que a las niñas no les gusta la tecnología, que las mujeres no somos buenas para eso, que necesitamos la ayuda del hombre, o que los niños tienen prioridad. A veces las mamás dicen "el computador lo pongo para que mi hijo pueda aprender, para que mi hijo pueda estudiar". Hay expectativas relacionadas con el rol social de las mujeres, que influyen en su acercamiento a la tecnología y en el uso que hacen de ellas.

2. El segundo aspecto se relaciona directamente con la ubicación geográfica. En América Latina este es un aspecto relevante. La población rural, por lo general está en desventaja respecto a la infraestructura, eso está claro, pero no solamente por cuestiones geográficas, sino también por el acceso a recursos asociado al lugar de residencia. Hay cifras, tal como pueden ver en el documento, que constatan que cuando en las zonas rurales las mujeres acceden a la tecnología, la utilizan mucho, en especial la telefonía móvil, y les son útiles. 

3. Otra de las brechas es la asociada a la edad y al nivel educacional. Este punto ha sido discutido a nivel mundial en distintas poblaciones. Se habla de nativos digitales. Entre los niños y los adolescentes, la brecha digital es mucho más corta en términos de acceso, pero no necesariamente en términos del desarrollo de habilidades. En la región este es un punto importante. La región ha avanzado mucho para facilitar el acceso a la tecnología, su uso y el desarrollo de habilidades dentro de la escuela. Cuando las niñas y mujeres tienen la oportunidad de llegar a la universidad, aumenta el uso de la tecnología. El problema y la pregunta es ¿qué pasa con aquellas que no acceden al sistema educativo?. Este grupo queda rezagado. Si no tienen acceso a la tablet o al computador no necesariamente incorporan la tecnología en su día a día. Esto me lleva al cuarto punto.

4. El cuarto punto se relaciona con los aspectos estructurales ligados a la ocupación y al estrato socioeconómico de las personas. En sus trabajos -trabajen en sus casas o fuera de ellas- necesitan computador.

Son preguntas que están presentes y son dinámicas, pero en este momento conforman las barreras que las mujeres y las niñas tienen que sortear para ser parte del proceso de inclusión digital. ¿Por qué creo que es importante destacar que este es un tema complejo y multidimensional?. En primer lugar porque eso significa que la solución también lo es. Cuando hablamos de reducir la brecha digital, específicamente en términos de género, la tecnología porque si, la entrega de tablet, el acceso a puntos de conexión, o red wifi, es importante, por supuesto, pero no es suficiente. Cuando decimos que la brecha digital es dinámica, queremos decir que el debate y las políticas también tienen que avanzar.

Tenemos que preguntarnos por ejemplo ¿Acceso a qué? A capacitación, por ejemplo, para el desarrollo de habilidades, y para un tema que no es menor y sobre el cual no hay mucha información que es capacitación para perderle el miedo a la tecnología. Cuando hablamos de mujeres adultas, que se acercan por primera vez a internet, o a aparatos tecnológicos siendo adultas, hay desconfianza, miedo, "que lo puedo echar a perder" o "esto no es para mí". Se relaciona con la autoestima, también, lo cual hace al tema muy interesante. "Mi hijo sabe más que yo" o "mi marido sabe más que yo", "yo no sirvo para esto". Es necesario hacer un trabajo por detrás, que no es directamente sobre tecnología, pero que está muy ligado a la tecnología. El hecho de perderle el miedo a la tecnología y poder incorporarla de forma más natural. De lo que se trata es de hacer un uso significativo de internet y de las tecnologías en general.

¿A que me refiero con uso significativo? A tener respeto por el contexto, por los intereses y necesidades de las usuarias. Alejarnos de una postura paternalista que a veces tenemos desde la academia y la investigación al decir "una mujer empoderada utiliza las tecnologías para hacer participación ciudadana" o "las mujeres que efectivamente usan internet, lo usan para temas educacionales". Yo creo que es importante brindar información sobre las posibilidades que ofrece el uso de las tecnologías, pero que no debemos ver a las mujeres y a las niñas como víctimas que den ser ayudadas, sino como mujeres y niñas que tienen la capacidad de decidir y optar, de desarrollar habilidades que hagan sentido en su contexto, respecto a su educación, a la comunicación, al entretenimiento. No se trata de decir que si usa tecnología solo para facebook no es una verdadera usuaria, tal vez ella solo necesita tecnología para acceder a facebook. Tal vez su familia este lejos, y lo que busca y necesita es una conexión emocional. Esto es también un modo de desarrollar la capacidad de agencia de las mujeres y niñas. Necesitamos ser respetuosos en ese sentido y lograr que las mujeres y las niñas decidan por sí mismas qué es lo que en ese minuto necesitan y como la tecnología les hace sentido en ese contexto especifico. Los estudios e investigaciones señalan que cuando las personas logran que la tecnología haga sentido en sus contextos es cuando finalmente son capaces de incorporarla a su vida diaria. Incorporar a la tecnología y sentir interés para poder desarrollar su potencial como personas usando a las tecnologías como un facilitador. Es decir, posicionar a la tecnología como un facilitador y no como un fin en sí mismo.

Por ejemplo, en uno de los estudios que estamos haciendo el Chile preguntábamos si estaban interesados en hacer una capacitación sobre internet. El 73% decía, no. Capacitación para internet, no: "prefiero usar mi tiempo en otra cosa pero capacitación para internet no". Entonces les decíamos "pero usted quiere postular a un fondo de agricultura del gobierno", o "a usted le gustaría saber cómo conectarse con sus familiares que están al otro extremo del país, le gustaría ver por una cámara web a alguien". Y entonces ahí estas mismas personas mostraban entusiasmo por participar. Es decir, el problema no era con la capacitación sino con el fin de esa capacitación, qué es lo que puedo hacer con internet. La capacitación venía asociada a ese interés.

La tecnología debe sumarse a la vida diaria de las personas. En ese sentido -voy a decir algo que probablemente sea polémico- creo que no todas las personas necesitamos usar internet. La posición social de las personas -tal como señalan varios autores- se relaciona directamente con los usos que hagan de la tecnología. En ese sentido, el uso de internet es importante. Sin embargo, yo apuesto más a la ampliación de las oportunidades, a que las personas sepan que la tecnología existe, que accedan a la infraestructura, y que sean ellos los que decidan hasta qué punto y de qué modo quieren participar del proceso de inclusión digital. 

MTL: Quiero destacar algunos temas que trajo Isabel a la conversación. Ella nos planteó que la brecha digital y la brecha de género es multidimensional. Señaló las brechas asociadas al área geográfica de residencia, a la edad, al nivel educativo. Hay un punto interesante para profundizar que es la distinción entre acceso, uso y apropiación. Ella nos habló de aprendizajes significativos y de la importancia que el sistema educativo en los procesos de inclusión digital. Estas referencias nos dan pautas para pensar políticas públicas. Isabel hizo referencia también a la autoestima de las mujeres, y al empoderamiento de la mujer vinculado con la tecnología. Trajo también a la conversación un tema polémico ¿todas las personas tienen que ser internautas?. En un contexto como el de América Latina, un mosaico heterogéneo en relación con la entrada de la tecnología y lo digital, creo que tenemos que hacer foco también en las conexiones móviles. América Latina está bien predispuesta al uso de celulares y telefonía móvil, esto va a impactar seguramente en la deuda de conectividad que tenemos en la región. Va a ayudar posiblemente a reducir la brecha digital de género y nos va a permitir trabajar más atentamente en relación con la justicia, la igualdad y la democratización del conocimiento. 

Néstor Bercovich: A mí me gustaría comenzar poniendo en contexto el marco en el que se fueron formulando las políticas y las estrategias digitales en América Latina y el Caribe 6 en los últimos años, y dentro de este contexto señalar en qué consistió la perspectiva de género dentro de esas políticas. Desde principios de los años 2000 la mayoría de países de América Latina atravesó una fase de crecimiento económico importante con disminución de la desigualdad bastante inédito. Más recientemente (en los últimos dos, tres años) varios de estos países entran en crisis, y muchos de los logros quedaron “stand by”.

De cualquier manera, ante un período de crecimiento como el que experimentamos, uno de los desafíos más importantes dentro de la región es el cambio de la matriz productiva, el cambio estructural en las economías, porque la región sigue reposando, a pesar de haber experimentado años de crecimiento importante en las últimas dos décadas, en la producción y exportación de recursos naturales y bienes de escaso valor agregado y sofisticación tecnológica. 

Las estrategias digitales de la región se inscriben en el marco que fija el desafío de transformar las estructuras productivas de nuestros países. Un aspecto fundamental es la incorporación de nuevas tecnologías, a lo largo y ancho del tejido productivo. Las TIC en particular, son un vector importante de esta transformación, de la vida social, económica y política de la región. Las estrategias TIC en estos países deben estar al servicio de políticas más generales de reestructuración y modernización productiva. En este marco, las TIC tienen efectivamente un gran potencial para hacer más competitivos los sectores productivos tradicionales, para desarrollar nuevos sectores productivos, para mejorar servicios públicos, sociales. Por el momento, la región está muy rezagada respecto a lo que hoy se llama la industria 4.0 que es donde confluyen las tecnologías de automatización en internet, y que en los países más industrializados forma parte de las agendas respecto al sector manufacturero y de servicios.

Las innovaciones tecnológicas en la región son básicamente exógenas. De todos modos, es para destacar que la economía digital está generando ya nuevas actividades. En consecuencia, desde la perspectiva de igualdad de género, plantea el desafío de aprovechar las oportunidades abiertas por este nuevo paradigma tecnológico para contribuir al empoderamiento de las mujeres y para contribuir a derrotar las desigualdades, las inequidades que sufran las mujeres en el mercado del trabajo y en la sociedad.

En América Latina, el impacto del uso de las TIC en la igualdad de género ha sido bastante irregular. Si bien se han logrado progresos interesantes en términos de acceso, se mantienen antiguas desigualdades e inclusive surgen nuevas: desigualdades que ponen en evidencia los altibajos, los bloqueos y la resistencia al cambio. Yo destacaría aquí entonces al menos tres ejes o hipótesis en relación con la autonomía de las mujeres y la igualdad de género desde el nuevo paradigma de la sociedad de la información:

1. En la economía digital como en cualquier otro paradigma, las oportunidades no se distribuyen automáticamente de manera equitativa, ni entre países, ni entre las personas y sectores sociales. Y esto provoca asimetrías que deben combatirse con políticas activas y específicas.

2. La amplitud de la brecha digital, que afecta a las mujeres está aumentando a pesar de que la población excluida en la sociedad de la información en la región está disminuyendo. Es decir, hay mayor acceso de hombres y mujeres, pero la brecha entre hombres y mujeres está aumentando. La brecha digital de género crece en relación con el uso y la apropiación, la capacidad de uso y apropiación de las TIC.

3. Las políticas en favor del cambio estructural y en particular de las TIC, deben superar la neutralidad característica de las políticas públicas. Son necesarias políticas activas para cerrar la brecha digital de género, y estas son bastante débiles hasta el momento, porque el mayor acceso a las TIC no reduce por si solo la brecha digital de género. De hecho, hay una creciente comprensión en la región de que efectivamente el proceso de difusión, uso y apropiación de las TIC no es automática ni es universal. Se reconoce que la inserción activa en el nuevo paradigma de los distintos segmentos sociales requiere estrategias específicas y complejas. Esto de alguna manera explica las transformaciones que se observan en las estrategias TIC. Durante las últimas dos décadas, las estrategias TIC pasaron de ser estrategias muy rudimentarias, que básicamente apuntaban a mejorar la infraestructura de telecomunicaciones, a desarrollar el tema del gobierno y la administración pública, para gradualmente incorporar nuevas dimensiones. Se han ido complejizando. Hoy muchas de estas estrategias incorporan capítulos sobre medio ambiente, datos abiertos, computación en la nube, etcétera.

Se observa un proceso de aprendizaje y de creciente integralidad de las estrategias TIC en la región, sin embargo los temas de género no han ganado hasta el momento el peso necesario 7. En general cuando se incorpora la perspectiva de género esta es poco abarcativa. Las políticas TIC con perspectiva de género, además no deben limitarse a determinadas áreas como inclusión digital que es la primera reacción que han tenido las agendas que incorporaron el tema. La perspectiva de género debe cruzar de manera trasversal a las estrategias digitales para hacer frente a las brechas multidimensionales: alfabetización digital 8, uso, formación, apropiación, ciencia e innovación, autoempleo en las TIC y en otras esferas. Estos son espacios respecto a los cuales las niñas, las adolescentes y las mujeres enfrentan problemas que deben ser atacados con políticas transversales. Existen de hecho algunas iniciativas públicas que avanzan en esta dirección, a pesar de que son muy fragmentadas y muchas veces han sido discontinuadas. Hay también una importante cantidad de proyectos, fuera del ámbito de las políticas públicas, de universidades, asociaciones, ONGs, empresas, que buscan atacar aspectos específicos de la brecha de género digital. Pero obviamente, para que tengan impacto, es necesario que se transformen en estrategias públicas.

MTL: Néstor nos trae un aporte interesante al destacar que las políticas transversales son las que pueden reducir la brecha digital y la brecha de género. La perspectiva que trae Néstor respecto a la matriz productiva de América Latina nos pone en un lugar paradojal porque el aumento en el acceso no se tradujo en la reducción de la brecha de género. 

En relación con el sistema educativo y la brecha de género América Latina también presenta una situación bastante particular. En América Latina hay una situación completamente diferente a la del resto del mundo. En el nivel secundario y en comparación con las niñas, los niños varones enfrentan una desventaja considerable. Solo el 20% de los países de la región de América Latina han logrado paridad de género en la escuela secundaria 9. Este me parece que es un dato interesante para pensar cómo las políticas TIC en los sistemas educativos de la región pueden ayudar a reducir la brecha de género 10. En Brasil, por ejemplo, la proporción de niños que completan el nivel medio es menor que el de mujeres, y esta brecha se amplió respecto a la que se observaba en 1999. Respecto a la brecha de género necesitamos diferenciar entre niveles educativos, la situación en primaria no es la misma que en el nivel secundario. 

Nos llega una pregunta del público: ¿es posible implementar un cambio sin que antes haya habido capacitación para que ese cambio se produzca? 

IP: No, sin dudas. Yo creo que el hecho de que nos estemos planteando estas preguntas es ya un avance. Es decir, que lo estemos repensando. En mi caso por ejemplo, desde la academia y la investigación, me falta información, datos. Nos faltan datos que nos permitan entender dónde estamos parados realmente. Creo que es necesario avanzar hacia la construcción de sistemas de información para recoger datos sobre la situación de las niñas y de las mujeres respecto a las tecnologías, información que nos permita comparar no solo respecto a las brechas dentro de cada país, sino entre países. Necesitamos información para saber dónde estamos y hacia dónde vamos. 

Respecto a la preparación de las mujeres y la tecnología creo que no debemos enseñar sobre tecnología solo por enseñar, estos aprendizajes van a ser mucho más significativos si son contextualizados, si conocemos sus necesidades e intereses. Creo que, respecto a las políticas públicas, el primer cambio paradigmático es identificar qué es lo que ellas necesitan, un conocimiento que va desde lo particular hacia lo general.

Respecto al sistema educativo y las tecnologías creo que este ocupa un rol fundamental, no solamente porque incluye las tecnologías dentro del curriculum, sino porque es un espacio para desarrollar "habilidades tecnológicas" que no estén necesariamente alineadas a contenidos curriculares.  Por ejemplo, temas relacionados con el autocuidado, con la privacidad y el respeto. Un tipo de habilidades que pueden ser aplicadas a otras esferas y que dan herramientas para que una vez que la persona sale del sistema educativo tal vez ya no necesite internet para hacer una tarea, pero usará este conocimiento para la vida diaria. En esto consiste estar empoderadas, en tener habilidades y en tener la capacidad también de desarrollar nuevas habilidades.

NB: En relación con la pregunta acerca de si es posible un cambio sin capacitación previa, yo diría que la capacitación es un componente fundamental del cambio, no es el único, pero es un componente fundamental. No es previo, es parte del cambio.

En relación con la brecha de género me parece importante aclarar algo. Actualmente, en América Latina y el Caribe, alrededor del 50% de la población tiene acceso a internet y prácticamente no hay brecha de género asociadas al acceso a internet. El gran problema en términos de género es la brecha relacionada con los usos. La brecha de género en perjuicio de las mujeres se observa en relación con la intensidad y variedad de usos, en la calidad del uso, de la apropiación que hacen las mujeres de la tecnología. Esta brecha está determinada por las capacidades y habilidades de las mujeres respecto al uso de los dispositivos y los distintos recursos que ofrece el nuevo paradigma digital.

Esto se refleja, por ejemplo y en forma dramática en la baja participación de las mujeres en las carreras universitarias vinculadas con las TIC. En Europa solo un tercio de la matrícula universitaria en esas carreras corresponde a mujeres, y en la región es un poco menor. En algunos países de la región esta proporción es aún más baja.  Esto se relaciona con la muy baja participación de mujeres en empresas tecnológicas, y en particular en los puestos de mayor capacitación y jerarquía de las empresas del nuevo mundo de la economía digital. Entonces, en esta perspectiva, todo lo que se haga para capacitar e incentivar la vocación de las mujeres para seguir carreras tecnológicas, es muy importante. En ese sentido yo rescato el aporte para niños y niñas que han tenido y están teniendo los programas de incorporación de TIC en la educación que se han venido desarrollando en el mundo y en la región. Por ejemplo, el Plan Conectar Igualdad de Argentina es un referente muy importante. Esto programas han permitido, a niños y niñas, pero también a mujeres a familiarizarse con la tecnología, con la capacitación en TIC, esto es fundamental, es el primer eslabón. A la par, me parece importante destacar que los logros educativos de las mujeres no se tradujeron en una mayor participación de las mujeres en el mercado laboral, tanto en calidad como en remuneración. 

Respecto a la pregunta de la colega, creo que debemos abandonar la idea de neutralidad en las políticas TIC. Creo incluso que es importante abandonar la neutralidad de las políticas de desarrollo en general. De hecho, cuando uno mira las políticas de desarrollo, por ejemplo las de desarrollo industrial, es frecuente que atiendan asimetrías regionales. Hay una mayor contribución, inversión de esfuerzos, en función de promover el desarrollo en las regiones más rezagadas. Esto es romper con la neutralidad: no hacer una única política de desarrollo sino enfocar en las asimetrías regionales, por ejemplo. 

Así como se consideran las asimetrías regionales, creo deberían considerarse las asimetrías de género. Es un tema central en nuestra sociedad. Aún hoy el 50% de las mujeres no acceden al mercado laboral. De las mujeres que acceden al mercado laboral un décimo trabaja en el servicio doméstico. En relación con el mercado laboral, las mujeres tienen problemas de segregación tanto horizontal como vertical. Esto justifica que dentro de las agendas digitales y en forma transversal se deba incorporar la perspectiva de género.

Quiero insistir en que esta situación no se resuelve solo con capacitación digital para las mujeres. El enfoque de género tiene que ser transversal. En América Latina las estrategias TIC incluyen temas de acceso, infraestructura, pero también temas de gobierno electrónico, temas de salud, educación, temas de medio ambiente, emergencias, en fin, una serie de cuestiones, y el tema productivo, es decir, todo lo que tiene que ver con la promoción de sectores vinculados con la economía digital como es la industria, por ejemplo. En todos estos capítulos debería haber proyectos específicos para atender las desigualdades o la segregación que sufren las mujeres en cada uno de estos temas. Esto significa romper con la neutralidad. Es decir, el argumento para esto es que el aumento del acceso que han permitido las políticas, la expansión de la infraestructura, ha beneficiado a las mujeres pero no ha cerrado la brecha. Ha beneficiado a las mujeres porque las mujeres hoy tienen más acceso que antes, pero también hay más mujeres y hombres que acceden. Pero respecto a la brecha en el acceso, y en particular respecto al uso de las tecnologías, muestran que las mujeres siguen en desventaja. ¿Cómo cerrar la brecha? Con proyectos específicos.

MTL: Algunas de las preguntas que nos llegan de quienes nos están viendo apuntan al rol que juegan las empresas y el mercado. ¿Qué opinión tienen sobre el papel que juegan las empresas y el mercado para generar este cambio? 

IP: Yo creo que todos los actores aquí son relevantes. Hacen falta manos y falta hacerse cargo. Coincido con Néstor cuando se refiere a la vida laboral, a la productividad, a la baja presencia de las mujeres en las empresas ligadas a tecnología. Hay pocas mujeres en puestos de autoridad en las empresas de tecnología. Creo que este es un punto en donde se podría avanzar mucho. Las empresas podrían desarrollar políticas que no sean neutrales -como menciona Néstor- para disminuir esta brecha.

Existen algunas iniciativas no solo ligadas a las mujeres que trabajan en las empresas sino también orientadas a animar a las niñas estudiantes a trabajar en empresas ligadas con la tecnología. Ellas también tienen un espacio allí. No es solo un espacio de hombres. 

Las grandes innovaciones tecnológicas necesitan de las mujeres, necesitan de las niñas, y el hecho de que podamos crear algún tipo de política, estrategia o iniciativa en donde considerar a niñas que están pensando qué estudiar, que todavía no participan del mercado laboral, si las empresas pudieran mostrarles el día a día y tener un especial cuidado con las mujeres que trabajan en esos lugares, creo que lograríamos avanzar. 

MTL: A nivel mundial solo el 28% de los investigadores son mujeres. Las mujeres por lo general egresan de carreras como educación, humanidades, arte, ciencias sociales, administración de empresas, salud, bienestar social, mientras que los hombres son mayoría entre los egresados en ingeniería, industria de la construcción y agricultura. Esto nos da una pauta de por dónde va esta problemática.

Otra colega del público pregunta ¿de qué forma que más mujeres estudien carreras relacionadas con TIC va a incidir en la reducción de la brecha de género respecto al uso de las tecnologías?.  

NB: Primero para complementar los aportes de Isabel me gustaría retomar la pregunta sobre el rol de las empresas TIC y después responder a esta. Yo creo que hay por lo menos dos incentivos fuertes que tienen estas empresas para comprometerse con iniciativas de disminución de la brecha de género. De hecho varias empresas TIC internacionales tienen iniciativas en este sentido. ¿Cuáles son estos dos elementos?

Primero por un tema de mercado, es decir, por el modo en que los contenidos reflejen la identidad, la sensibilidad de las mujeres, responden a las problemáticas de las mujeres y a los problemas de las mujeres. En la medida en que los hombres sean mayoría en el desarrollo de soluciones TIC, de contenidos y de portales, habrá menos posibilidad de que esos productos y servicios reflejen y atiendan las demandas de las mujeres. Esto las empresas lo saben muy bien, lo han entendido muy bien, y por eso buscan reclutar mujeres también.

El otro aspecto tiene que ver con que hay, no solo en la región sino en el mundo, un déficit monstruoso de recursos humanos calificados para trabajar en la industria. Es un problema muy grave. Es paradójico, hay una asimetría entre la gran demanda potencial de recursos humanos para la economía digital, para las empresas de la economía digital, y entre el reducido número de mujeres que estudia estas carreras. Las empresas necesitan recursos humanos, esto lleva a incentivar a las mujeres a estudiar estas carreras.

Esto se conecta con la última pregunta. ¿En qué sentido que más mujeres jóvenes estudien carreras vinculadas a las TIC puede ayudar a cerrar la brecha digital? Yo creo que en la medida que haya más mujeres capacitadas en estas áreas, van a poder ocupar puestos de trabajo en un sector de la economía mundial y regional que se encuentra en expansión, que es la economía digital. Y también en puestos de responsabilidad. Esto es empoderamiento. Mejoras en su salario, en su capacidad de decisión, el resultado que esto podría respecto a la brecha digital de género es inmediato. Obviamente este es solo un aspecto de la brecha digital de género. La brecha digital de género se relaciona con el acceso y afecta en primer lugar a las mujeres no empleadas y a las mujeres que residen en áreas rurales. Es necesario también pensar iniciativas focalizadas en esos segmentos.

MTL: Desde Ecuador nos preguntan sobre iniciativas que se estén llevando adelante en la región para reducir la brecha digital de género. Isabel, Néstor les pido que compartan iniciativas que nos den la pista para revisar, para pensar, para diseñar y para producir una agenda vinculada con la reducción de la brecha digital de género. 

IP: El panorama varía mucho de país en país, pero creo que sin dudas se han hecho grandes avances en términos de infraestructura. No estoy tan segura de que el acceso sea nuestro problema hoy en día. Un problema relacionado con el acceso es el lugar desde el cual se accede a internet. No es lo mismo acceder a internet desde un computador que desde un teléfono móvil. En las áreas rurales, por ejemplo, el acceso a internet se da mayormente a través del teléfono móvil, y esto implica distintas capacidades que tienes que desarrollar, son distintos los output que tienes desde un teléfono móvil, son distintos los niveles de complejidad de las cosas que se pueden realizar en comparación con otras formas de acceder a internet.

Desde la perspectiva del acceso, pienso en el Programa “Conectando Chile” que ha mejorado la infraestructura en zonas rurales aisladas, esta iniciativa es un ejemplo de varios años de inversión, y donde se ha visto que efectivamente en lugares aislados están teniendo mayor acceso a esta infraestructura, a conexión a banda ancha móvil. Y ahí surge el tema ¿desde dónde se está conectando la gente? Si se conecta desde computadores, o se conecta desde teléfonos. Y lo que se ha visto en la práctica es que mayormente se conecta desde teléfonos inteligentes. Y, tal como comentaba antes, las habilidades y lo que se pueda hacer con ellos es distinto a lo que puede hacerse si se accede a internet a través de computadores. Por eso, cuando hablamos de una política para mejorar la brecha de acceso creo que tendríamos que pensar en una política que considere no solo la infraestructura, sino que tenga en cuenta desde qué dispositivos acceden las personas, porque los resultados, desde mi punto de vista, pueden ser bastante distintos. Eso es una cosa.

Respecto a iniciativas ligadas específicamente con mujeres, el panorama en la región es -tal como comentaba Néstor- heterogéneo. Hay muchas buenas intenciones, pero no necesariamente muchos resultados. Destaco el Programa "Club de chicas y tecnologías" de Costa Rica. Este programa se orienta especialmente a niñas de zonas rurales de escasos recursos. Sin dudas que esto es un grano de arena en comparación con todo lo que hay que hacer, pero yo creo que a partir de estas buenas prácticas se puede aprender y eventualmente replicar en otros países y a mayor escala. Yo soy muy proclive a las iniciativas que buscan encantar a las niñas con la tecnología, creo que iniciativas de este tipo pueden dar buenos resultados. 

MT: Sumo también la experiencia que se está llevando a cabo en CEIBAL en relación con la enseñanza de la programación. En Argentina hay una iniciativa del Ministerio de Ciencia y Tecnología que se llama PROGRAMAR. Tiene como objetivo la enseñanza de la programación en el sistema educativo, aprender a programar para poder mejorar los aprendizajes. 

NB: Asumo que la pregunta apunta a cómo mejorar la brecha de acceso y de uso. Son muy pocas las iniciativas públicas, son muchas las iniciativas fragmentadas desde asociaciones, ONGs, universidades. Voy a mencionar las iniciativas públicas que existen hasta el momento, dirigidas específicamente a las mujeres.

Por un lado tenemos que en la nueva agenda digital mexicana la perspectiva de género se incorpora en forma transversal. Capacitación digital a favor de las mujeres trabajadoras, hay programas contra la violencia de género y también desarrollo de espacios virtuales de capacitación y  apoyo a emprendedoras, empresarias.

En Republica Dominicana la agenda digital “e-Dominicana”, contempla iniciativas importantes para la disminución de la brecha de género digital, para el desarrollo de capacidades, aplicaciones TIC y contenidos dirigidos específicamente a niñas y a jóvenes mujeres.

Y finalmente, es para destacar también la agenda digital ecuatoriana, a través de su programa, “Proactivas”. Este programa contempla el acceso de las mujeres a las tecnologías en centros comunitarios, capacitación digital dirigida a mujeres de sectores sociales rezagados, iniciativas para promover la participación de mujeres en puestos de dirección de empresas TIC. Entre sus objetivos estaba también desarrollar portales de interacción para mujeres con contenidos específicos para mujeres, y el desarrollo de contenidos en los portales en lenguas indígenas. Estos son algunos ejemplos de agendas digitales en donde se ha incorporado la perspectiva de género.

MTL: ¡Muchísimas gracias Néstor! ¡Muchísimas gracias Isabel! ¡Muchísimas gracias a todos los que se sumaron a este evento!. Nos quedamos con esta idea de seguir discutiendo macro políticas y políticas transversales TIC que no sean neutrales, y también las iniciativas de menor escala porque todas estas experiencias son importantes para visibilizar todo lo que nos resta avanzar para reducir la brecha digital de género. 

Notas

1 -

Los Eventos del SITEAL son reuniones globales que conectan a referentes de Latinoamérica para reflexionar sobre la situación socioeducativa en la región y brinda oportunidades para debatir junto al público sobre los principales temas de la agenda de primera infancia, educación y TIC, entre otros.

2 -

Isabel Pavez es chilena, Doctora en medios de comunicación en London School of Economics and Political Science y está especializada en internet en niños y poblaciones vulnerables. Entre sus publicaciones más recientes se encuentra el cuaderno del SITEAL TIC “Mujeres latinoamericanas en el mapa tecnológico. Una mirada de género en políticas de inclusión digital”.

3 -

Néstor Bercovich es argentino y economista. Actualmente es profesor de la Universidad Nacional de Santa Catarina, consultor de la CEPAL y de otros organismos internacionales. Coordinó el proyecto Alianza para la Sociedad de la Información (ALISDOS) de CEPAL y la Unión Europea, desde donde participó en el equipo que llevó adelante el Plan Regional para la de la Sociedad de  Información. Entre sus publicaciones más recientes se destaca "El Nuevo paradigma productivo y tecnológico: la necesidad de políticas para la autonomía económica de las mujeres”, en coautoría con Lucía Scuro Somma.

4 -

Con el propósito de facilitar la lectura se seleccionaron y editaron los fragmentos más relevantes de la conversación. La versión original puede consultarse aquí.

6 -

Más información sobre el marco normativo y las políticas TIC que llevan adelante los países latinoamericanos, pueden consultarse en SITEAL TIC.

8 -

La cultura digital desestabiliza las categorías y valores establecidos alrededor de la cultura a través de, entre otros elementos, las nuevas dinámicas propuestas para la producción, circulación y apropiación del conocimiento. Por consiguiente, la noción de alfabetización asume nuevos sentidos. Más información sobre la alfabetización digital puede consultarse en el cuaderno de SITEAL TIC "Nuevas coordenadas para la alfabetización: debates, tensiones y desafíos en el escenario de la cultura digital".

9 -

Más información estadística sobre las principales tendencias sociales y educativas en la región latinoamericana puede consultarse en la Base de Datos del SITEAL.

10 -

Más información sobre la incorporación de las TIC en los sistemas educativos de la región latinoamericana puede consultarse en el Diálogo del SITEAL con María Teresa Lugo "Avances en la integración de las TIC en los sistemas educativos latinoamericanos" y en el Informe del SITEAL "Políticas TIC en los sistemas educativos de América Latina".

5 -

Más información sobre la brecha digital de género puede consultarse en el Cuaderno del SITEAL TIC “Mujeres latinoamericanas en el mapa tecnológico. Una mirada de género en políticas de inclusión digital”.

7 -

En el documento de la CEPAL "Análisis de la integración de la perspectiva de género en las agendas y políticas digitales de Latinoamérica y el Caribe" se señala que "(a) una importante cantidad de agendas, estrategias y políticas digitales de la región no han priorizado como un tema importante acciones orientadas a la equidad de género en la sociedad de la información. (b) No se conoce con profundidad cuál es la situación de inequidad de la sociedad de la información puesto que no se tienen datos al respecto, ni valoraciones realizadas con regularidad. (c) Existen acciones puntuales en casi todos los países orientadas a la equidad de género, pero estas no son integradas como parte de la política pública digital".